🤖 Una vida entre juguetes: así nació y creció mi colección privada
Hay personas que empiezan a coleccionar cuando son adultas. Yo, sinceramente, creo que en mi caso nunca empecé a coleccionar.
Simplemente nunca dejé de hacerlo.
Cuando miro hoy mi colección y veo las estanterías llenas de figuras, videojuegos, cómics, blísters, cromos, material de cine, piezas de animación y todo tipo de objetos relacionados con la cultura popular, muchas veces pienso que, en realidad, estoy mirando una versión gigantesca de mi propia infancia.
Y eso es precisamente lo que quería enseñar en este vídeo.
Durante años me habéis pedido que enseñara mi colección particular con más detalle. Muchos conocíais algunas piezas porque han aparecido en otros vídeos de Toy Hunter Spain, pero nunca habíamos hecho un recorrido tan completo por todo lo que tengo.
Así que esta vez abrimos las puertas y nos metemos de lleno en mi particular santuario del coleccionismo.
Y os aviso: hay mucho más de lo que parece.
❤️ Todo empezó cuando era un niño
Mi colección no nació de una estrategia, ni de buscar piezas raras, ni de pensar qué objetos podían revalorizarse en el futuro.
Nació jugando.
Tuve la suerte de que mis padres no tiraron mis juguetes. Gracias a eso todavía conservo muchas de las cosas con las que jugué durante los años 80 y principios de los 90.
Y eso cambia completamente la historia.
Porque muchas de las piezas que hoy podéis ver en mis vitrinas no las compré de adulto. Estuvieron conmigo desde que era niño.
Yo jugaba muchísimo con mis juguetes, pero además los cuidaba bastante. Para mí eran auténticos tesoros. No quería perder un arma, una pieza o un accesorio porque sabía que al día siguiente quería volver a jugar con aquella figura y tenerla completa.
Mi padre también me inculcó bastante esa idea de guardar las cosas.
Cuando terminaba de jugar, había que recogerlas y guardar las piezas pequeñas. Y teniendo en cuenta que en aquella época no recibíamos juguetes constantemente, tenía bastante sentido.
Un juguete podía ser el regalo de Reyes, el de Navidad o uno que llegaba durante las vacaciones. No existía esa sensación actual de poder comprar continuamente cualquier cosa.
Los juguetes se deseaban durante mucho tiempo antes de tenerlos.
Y quizá por eso los valorábamos tanto.
🧸 De conservar mis juguetes a intentar completar las colecciones
Con los años fui recuperando piezas que ya no tenía y, poco a poco, empecé a completar líneas.
Algunas colecciones prácticamente continuaron desde mi infancia. Otras tuve que empezarlas desde cero.
Y ahí es cuando el coleccionismo empezó a cambiar para mí.
Ya no se trataba solamente de tener el juguete que recordaba de niño. Empecé a interesarme por las variantes, los diferentes mercados, los cambios de molde, los blísters, las versiones internacionales, las piezas promocionales y, sobre todo, la historia que había detrás de cada objeto.
Ese es uno de los aspectos que más me apasiona actualmente.
Porque cuando profundizas en una colección descubres que aquella figura que aparentemente era igual que otra puede tener una historia completamente diferente.
Puede haberse fabricado en España, México, Japón, Polonia o Estados Unidos.
Puede tener otra pintura.
Otro molde.
Otro blíster.
Otra pegatina.
Y de repente una figura que parecía exactamente igual se convierte en una pieza completamente diferente para un coleccionista.
⭐ Star Wars: probablemente la parte más emocional de mi colección
Si hay una colección que está ligada directamente a mi infancia, esa es Star Wars de Kenner.
Mi relación con Star Wars comenzó siendo un niño y todavía recuerdo perfectamente algunas de aquellas figuras.
De hecho, una de las piezas más especiales que tengo es precisamente la primera figura de Star Wars que me regalaron mis padres después de ir a ver El Retorno del Jedi al cine.
Hoy puede parecer una figura más dentro de una enorme colección.
Para mí no lo es.
Porque cuando la miro no estoy viendo solamente plástico.
Estoy viendo aquel cine, aquella película, aquella época y aquel niño que salió de allí con una figura que probablemente no podía imaginar que seguiría conservando décadas después.
Y eso es algo que el precio de mercado nunca puede medir.
A partir de ahí, la colección Star Wars fue creciendo muchísimo.
Tengo figuras Kenner, blísters, Trilogo, variantes internacionales, versiones españolas, mexicanas, japonesas, polacas y piezas de producción.
También tengo una parte dedicada a los famosos bootlegs, que me fascinan precisamente porque muestran cómo las figuras de Star Wars llegaron a mercados donde la distribución oficial era completamente diferente.
Y cuanto más profundizas, más interesante se vuelve.
🔎 Cuando descubres que tienes una variante que no sabías que tenías
Una de las historias que mejor representa lo que significa investigar una colección es la de Toxic Lips.
Durante mucho tiempo aquella figura estaba simplemente en mi colección.
No fue hasta años después, cuando publiqué fotografías de ella, que descubrí que la versión que tenía era una variante de color especialmente interesante que se fabricó para el mercado español.
De repente, aquella figura que llevaba años conmigo adquiría una dimensión completamente diferente.
Incluso recibí ofertas importantes por ella.
Pero lo curioso es que yo ya la tenía.
No había salido a buscarla específicamente porque supiera que era una pieza carísima.
La había conservado.
Y eso me parece una de las cosas más bonitas del coleccionismo vintage: algunas veces la pieza más especial no es la que compras buscando una rareza, sino la que llevas décadas teniendo y un día descubres que tiene una historia que desconocías.
🤼 WWF Hasbro: la nostalgia de los años 90
Otro de los grandes pilares de mi colección es el Pressing Catch, especialmente las figuras de WWF Hasbro.
Hulk Hogan, Macho Man, André el Gigante, The Ultimate Warrior, The Undertaker y muchos otros forman parte de una colección que me lleva directamente a los años 90.
El primer Hulk Hogan que tuve, por ejemplo, es una de esas figuras que recuerdo perfectamente.
Tuve que esperar semanas para encontrarlo en la papelería de mi barrio porque siempre estaba agotado.
Hoy tengo muchísimas más figuras, variantes y versiones, pero aquella historia sigue siendo importante.
También fui recuperando figuras de amigos y conocidos durante aquellos años en los que muchos adolescentes empezaban a deshacerse de sus juguetes.
Mientras otros pensaban que ya no los querían, yo pensaba:
“Dámelos a mí.”
Y así fueron entrando en la colección muchas piezas que probablemente habrían terminado desapareciendo.
Con WWF Hasbro ocurre además algo que me encanta del coleccionismo: las variantes internacionales, los cambios de color, los diferentes blísters y las figuras que tuvieron una distribución limitada hacen que profundizar en la colección sea prácticamente infinito.
🦸 Super Powers, Masters del Universo y los juguetes que marcaron una generación
La colección tampoco se queda en Star Wars y WWF.
Tengo una parte importante dedicada a Super Powers, otra de mis líneas favoritas, además de Masters del Universo, Secret Wars, Action Force, G.I. Joe, Galáctica, Flash Gordon, Furia de Titanes y muchas otras colecciones.
Aquí también intento que estén las piezas que realmente me gustan.
Porque una de las cosas que más he aprendido después de tantos años coleccionando es que no tiene ningún sentido intentar tenerlo absolutamente todo.
Llega un momento en el que tienes que elegir.
Y yo prefiero tener una colección que me represente antes que una habitación llena de objetos comprados simplemente porque son caros o difíciles de conseguir.
Por eso hay piezas que quizá no sean las más valiosas económicamente y, sin embargo, son algunas de mis favoritas.
🎮 Los videojuegos también forman parte de mi historia
Otra parte fundamental de mi colección son los videojuegos.
Mega Drive es probablemente mi consola favorita y tengo una selección importante de juegos, además de material relacionado con Sega, Nintendo, Amstrad, Virtual Boy y otros sistemas.
También tengo juegos que me interesan especialmente por sus ediciones, cajas o rareza.
Recuerdo, por ejemplo, haber conseguido algunas piezas cuando todavía no tenían los precios que alcanzan actualmente.
Y eso también forma parte de la historia del coleccionismo.
A veces no compramos algo porque sepamos que dentro de veinte años será caro.
Lo compramos porque nos gusta.
Y después resulta que el mercado decide otra cosa.
📚 Los cómics: de los primeros números que leí a las piezas graduadas
Con los cómics me ocurre exactamente lo mismo.
Tengo números que me interesan por su importancia histórica, otros por su estado de conservación y otros simplemente porque forman parte de mis recuerdos.
Hay cómics que leí una y otra vez cuando era niño.
Uno de ellos es especialmente importante para mí porque fue de los primeros que tuve.
Con el tiempo fui ampliando la colección y actualmente tengo desde publicaciones antiguas de ciencia ficción hasta Marvel y DC, pasando por números clásicos de X-Men, Spider-Man, Iron Man, Fantastic Four, Batman, Secret Wars, Excalibur y muchas otras series.
Algunos están graduados por CGC y alcanzan calificaciones muy altas.
Pero, de nuevo, el número que más me importa no tiene por qué ser el más caro.
Porque el coleccionismo tiene una parte económica, evidentemente, pero para mí siempre ha existido una parte emocional mucho más importante.
🎬 Mi pasión por el cine y por cómo se crean las cosas
Hay otra parte de la colección que quizá no sea tan evidente si solamente pensamos en juguetes: mi interés por el proceso de creación.
Me fascina descubrir cómo nace un personaje, cómo se diseña una figura o cómo se construye una película.
Por eso tengo storyboards, libros de diseño, material promocional, fotogramas originales, fotografías, piezas de producción y diferentes objetos relacionados con el cine y la animación.
Incluso tengo material relacionado con películas y trabajos de mi propia trayectoria profesional dentro del mundo audiovisual.
Eso hace que la colección sea todavía más personal.
No colecciono únicamente el producto terminado.
Me interesa también todo lo que ocurre antes de que ese producto llegue a nosotros.
El dibujo.
El diseño.
El prototipo.
El molde.
La producción.
La película.
La promoción.
Todo ese proceso me parece fascinante.
🇯🇵 Japón y el descubrimiento de otro mundo de coleccionismo
Japón ocupa también un lugar especial dentro de mi colección.
En uno de mis primeros viajes, allá por 2004, descubrí un mercado completamente diferente al que conocíamos aquí.
Por aquel entonces podía encontrar cels de animación a precios que hoy parecen increíbles.
Recuerdo haber comprado algunos por cantidades que ahora resultan casi absurdas comparadas con lo que pueden alcanzar determinadas piezas.
Y eso me enseñó otra cosa sobre coleccionar:
el momento en el que descubres algo también forma parte de su historia.
Hoy muchas de aquellas piezas son mucho más difíciles de encontrar.
Especialmente los cels de animación originales, porque son piezas únicas.
Cada uno corresponde a un momento concreto de una película o serie y fue pintado a mano durante el proceso tradicional de animación.
Dragon Ball, por ejemplo, tiene una presencia especial dentro de esta parte de la colección.
🎞️ Los objetos que nos hacen recordar cómo era el mundo antes de Internet
También tengo una parte dedicada a cromos, álbumes, fotocromos, material promocional y todo tipo de objetos que hoy pueden parecer secundarios.
A mí me parecen importantísimos.
Porque nos recuerdan cómo consumíamos cultura popular cuando no existía Internet.
Los fotocromos, por ejemplo, se colocaban en los cines para enseñar al público imágenes de la película.
No teníamos YouTube.
No teníamos trailers disponibles a cualquier hora.
No podíamos buscar en Google quién era un personaje.
Muchas veces llegabas al cine prácticamente sin saber qué ibas a ver.
Y aquellas fotografías eran una de las pocas maneras de hacerte una idea.
Por eso tengo colecciones de fotocromos de películas como Star Wars, Alien, Blade Runner, Terminator, Regreso al futuro, Los cazafantasmas, Superman, Flash Gordon, Dune y muchas otras.
🧩 El detalle que más me gusta del coleccionismo
Después de tantos años hay algo que cada vez valoro más.
La historia.
Me da igual que una pieza sea espectacular si no me dice absolutamente nada.
Me interesa saber quién la fabricó.
Dónde se vendió.
Por qué existe esa variante.
Qué ocurrió con ella.
Cómo llegó hasta mí.
Quién la tuvo antes.
Y, sobre todo, qué me hace sentir cuando la veo.
Por eso puedo tener al lado una pieza que cuesta cientos o miles de euros y otra que económicamente vale muchísimo menos y sentir exactamente lo mismo por ambas.
Porque una puede ser una rareza internacional y la otra puede ser simplemente el juguete con el que jugaba todos los días cuando tenía ocho años.
🏠 Una colección que ya forma parte de mi vida
Hoy esta colección ocupa una parte importante de mi vida.
Y aunque pueda parecer que todo está perfectamente ordenado y pensado, la realidad es que detrás hay décadas de compras, intercambios, viajes, regalos, búsquedas, errores, descubrimientos y muchísimas horas dedicadas a investigar.
Algunas piezas han llegado desde Estados Unidos.
Otras desde Japón.
Otras desde México, España, Reino Unido o diferentes mercados europeos.
Algunas las encontré cuando todavía eran relativamente fáciles de conseguir.
Otras aparecieron después de años buscándolas.
Y otras simplemente estaban en casa desde que era niño.
Eso es lo que hace que esta colección sea tan especial para mí.
No es una colección que haya construido de golpe.
Es una colección que se ha ido construyendo conmigo.
❤️ Después de tantos años, sigo siendo aquel niño
Y quizá esta sea la mejor manera de terminar este recorrido.
Después de tantos años coleccionando, sigo sintiendo exactamente lo mismo cuando encuentro una pieza que llevaba mucho tiempo buscando.
Sigo disfrutando al abrir una caja.
Sigo emocionándome cuando aparece una variante que no conocía.
Sigo disfrutando investigando cómo se fabricó una figura.
Y sigo mirando algunas de estas piezas y recordando perfectamente dónde estaba cuando las conseguí.
Por eso, cuando alguien me pregunta por qué colecciono, la respuesta es bastante sencilla.
Porque me hace feliz.
Porque me permite conservar una parte de mi infancia.
Porque me permite conocer la historia detrás de los objetos que marcaron a toda una generación.
Y porque, después de tantos años, todavía tengo la suerte de poder mirar una estantería llena de juguetes y sentir algo parecido a lo que sentía cuando era niño.
Quizá eso sea realmente el coleccionismo.
No acumular cosas, sino conservar historias.
Y esta es la mía.
🎥 Os enseño mi colección completa
Después de tantos años hablando de juguetes, figuras, cómics, videojuegos y coleccionismo en Toy Hunter Spain, me apetecía muchísimo hacer por fin este recorrido completo por mi colección particular.
En el vídeo podéis ver muchas de las piezas de las que hablo aquí, desde mis colecciones de Star Wars Kenner y WWF Hasbro hasta Super Powers, Masters del Universo, cómics, videojuegos retro, Hot Wheels, cels de animación, memorabilia de cine y muchas otras piezas.
Y os aseguro que incluso después de tantos años coleccionando, todavía quedan muchas historias que contar.
▶️ Ver el vídeo completo de mi colección en YouTube
🧸 Toy Hunter Spain
Este es precisamente el tipo de coleccionismo que quiero seguir mostrando en Toy Hunter Spain: no solamente enseñar objetos, sino contar las historias que hay detrás de ellos.
Porque una figura de plástico puede parecer simplemente una figura de plástico.
Hasta que descubres quién la diseñó, dónde se fabricó, por qué existen cinco versiones diferentes y, sobre todo, quién jugó con ella hace cuarenta años.
Ahí es cuando deja de ser un juguete.
Se convierte en un recuerdo.
Y mientras pueda seguir encontrando, investigando y compartiendo esas historias, seguiré haciendo lo mismo que llevo haciendo toda mi vida:
coleccionar.
